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Confesión

Dicen que llega un momento en que el blog se convierte un medio de introspección y de, en cierto modo, exculpación de los pecados de cada uno. Creo que ha llegado mi momento y voy a confirmar algo que los que más tiempo me conocen creo que se huelen:

SOY ADICTO AL SEXO

Imagino que esta adicción empezó desde la primera vez que lo probé, allá cuando tenía catorce-quince años. Ya ni me acuerdo. Pero si me acuerdo que era rubia… poco más. Después de aquella ocasión fui probando ocasionalmente. Normalmente siempre con el mismo tipo, pero a veces cambiaba, dentro de las posibilidades que ofrecía Ye Olde Zaragoza. Alguna rubita, más morenas y, muy de vez en cuando, alguna extranjera.

El verano que cumplí los 18 años fue cuando todo empezó a cambiar. Empecé a frecuentar con otros amigos locales donde la mayor parte eran extranjeras: centro europeas, aunque de vez en cuando, nos tirábamos al producto nacional, claro… Me acuerdo que por aquel entonces siempre nos apetecía estar acompañados, cuantos más mejor, como si de ostentación y presumir se tratara. Con el paso del tiempo he aprendido que, de vez en cuando, está bien en grupo, pero se aprecia más y mejor a solas, en tu casa, con algo de música y todo, todo el tiempo del mundo… sin prisas.

Desde aquel verano han pasado por mis manos innumerables tipos: americanas, asiáticas, europeas del este, centro europeas, españolas de casi todas partes… Algunas eran más dulces, otras te dejan un recuerdo (bueno o malo) que aún te dura como si fuera ayer mismo, otras prometes que es la última vez, pero siempre caes… ¿qué tendrán?

Ahora he relajado un poco. Tengo familia, gente de la que me preocupo y a la que amo con locura. Por eso he bajado el ritmo. Hay que reconocer que aquí en Escocia hay alguna que está muy muy buena, sobre todo si sabes donde buscar: de carácter fuerte y peleón. Pero claro, hay muchas menos ocasiones, aunque cuando es posible sabe a gloria :)

Lo dicho: creo que era hora de confirmar este secreto tan largamente oculto y que alguno ya sospechabais. No espero compasión, pero sí que se me juzgue justamente, pues seguro que todos tenemos nuestros pecadillos.

Gracias por leer,

E

P.D. Por supuesto, hay que leer el artículo cambiando sexo por cerveza, chavales. ¿Qué os habeís creido?

8 Comments

  1. Maria says:

    Ahhhh! De ahí tu firma: “un salido” xD

  2. minafog says:

    JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA
    Salao…

  3. Elenita says:

    Madreeee…casi se me saltan los ojos cuando lo he leido en la ofi!! Y yo pensaba 14 o 15 anyos!! Eso si qe es ser precoz (para Espanya, claro)…

  4. Ed says:

    Se me ocurrió así a lo tonto cuando me estaba dando un baño, jis jis jis! Es lo que tienen las sales, la cerveza y las velas todo junto…

  5. Virginia says:

    Umm la verdad es que lo estaba leyendo como algo anecdótico en plan, como cuando cuentas lo que has hecho en tus años “más” mozos. Pensaba, curioso pero qué hombre no lo es? jeje

    Luego he llegado a la frase: “Pero claro, hay muchas menos ocasiones, aunque cuando es posible sabe a gloria” y ha sido en plan WTF!!! y después leer las siguientes frases y tras resoplar he dicho en voz alta, Este tío es un Jachondo (una amiga dice jachondo en vez de cachondo y como que me gusta más como suena).

    Pues nada,

    salidos para ti también :)

  6. Adolfo G.U. says:

    In birra veritas? :P

  7. Eduardo says:

    Joder, a mí si que me has dejado de piedra con lo de ir en grupo al folleteo entre los 15 y los 18. Me pensaba que se me había olvidado algo de mi adolescencia…

  8. Ed says:

    Juas, yo estaba refiriéndome a los veranos en el Berlín!

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