El día 2 de Septiembre de 1939 Sir Neville Meyrick Henderson, embajador británico en Berlin, discutía con Joachim von Ribbentrop, ministro de Asuntos Exteriores alemán, la invasión de Polonia el día anterior por parte del ejército aleman. En un intento de aparecer simpático, von Ribbentrop propuso ir a una salita a tomar el “tea” y los dos se dirigieron a una mesa en la que había varias tazas, una jarrita con leche y una “kettle”.
Lamentablemente, von Ribbentrop llenó la “kettle” por encima del límite marcado (según las normas elaboradas por el Bundesanstalt für Arbeitsschutz und Arbeitsmedizin) y, al hervir el agua, unas gotas salpicaron el platito de donde reposaba la taza de Sir Neville.
Al día siguiente, Gran Bretaña declaraba la guerra a Alemania.
Eso mismo podría haber pasado a juzgar por la reacción que han tenido las cuatro personas que compartían la cocina de la oficina conmigo en el momento en que me disponía a llenar mi cafeterita.
En fín, que otro día de mierda con lluvias torrenciales interrumpidas por llovizna. Por la tarde chaparrones intermmitentes alternados con orballo y niebla en las riberas de los ríos. Toma moreno! Toma verano!



una anécdota curiosa y menudo tiempo que me estoy perdiendo por Dundee no?