Hoy es un gran día. Empezó ayer. Mich decidió cortar el cesped de nuestro jardín, que había estado creciendo sin que nadie lo arreglara desde Junio, casi un año. Con el clima de aquí, ni que decir tiene que la selva, si bien inhabitada, era tupida y tenía varios arbustos silvestres que llegaban hasta encima de las rodillas.
Yo había empezado la tarea hace dos semanas, armado con unas tijeras de podar. Me rendí después de un tercio del jardín. Y ayer Mich decidió que era el momento. Parece ser que al rato uno de los vecinos la vió y dijo que eso era impensable, que no iba a acabar nunca y más o menos hizo un llamaiento en el bloque. Total que cuando yo llegué había una pequeña fiesta en el jardín, con Martin (abajo) dándole a la cortacesped (por n-sima vez) mientras Fiona (su pareja) y Mich recortaban unos matojos en junto a la vaya y Alice (vecina de enfrente) se entretenía con unas ramas de un árbol.
Ella recojía hierba seca y hojas del suelo y Sofía dormía en el carricoche. Así que fue una buena tarde, primero porque ahora no habrá que llamar al ejército cuando hagamos la barbacoa y porque nos permitió congeniar con nuestros vecinos, que son buena gente, muy agradables y abiertos. En mis tres años en el sur de Inglaterra nunca tuve un ofrecimiento así o similar. De hecho, creo que la única vez que unos vecinos hablaron conmigo fue para decirnos que el canalón (N.L.: no, no es comida italiana) se había partido y descargaba en su jardín.
Y, por supuesto, ya no seré el único no filipino en la fiesta de cumpleaños de Sofía, lo cual me llena de un gozo enorme
Pero ha sido hoy cuando me he dado cuenta de que la vida es mucho más agradable con sol, y con un Walkman amigable. Digo lo del sol porque hoy es el cuarto día que salgo de casa a las cinco y media de la mañana y el cuarto día que, a pesar del cansancio, bajo a la parada del autobús medio bailando y cantando en voz alta. No dudo que si fuera Noviembre y amaneciera a las ocho mi humor sería muy diferente y posiblemente ahora estaría cagándome en todo lo que se menea.
Pero el Sol, dador de vida, también nos alimenta a nivel espiritual, al menos a mí. Y es posible entender por qué los brtánicos, la gente del Norte de Europa se ponen como locos cuando bajan a España. Obviamente influirán el alcohol barato, la buena comida, etc… Pero creo que va más allá. Es el sol lo que les recarga las pilas hasta el año que viene. Ahora entiendo porqué en Dublín cuando sale el sol aparecen irlandeses bronceándose hasta en las vías del DART.
Somos animales diurnos (y diarios) y días como hoy, sin niguna nube y un solo como un sol realmente hacen ver la vida de otra manera, ignorando las legañas de los ojos medio abiertos, y el dolor de tu espalda, y la medio ampolla que te ha salido en un pie, …
Música para hoy: Amarillo (Tony Christie), Maracas (Juan Sebastian), Por Mujeres Como Tú (Pepe Aguilar), The Brigth Side of Life (Monthy Phyton), La Patata (La Trinca) y Sultans of Swing (Dire Straits).
Felicidades a los Juanes y las Juanas.



La patata JUUAAAAAAAAAAAA. Ya no me acordaba. Es un gusto que vayas actualizando con esta frecuencia…
Hasta que coja el coche de nuevo. Que dos horas de tren al día dan para muito.
Me parece un detall increíble que la gente se haya animado a echar una mano a Mitch… ahora a disfrutar del jardín!
Exacto, el sol influye muchísimo en el estado de ánimo de los escoceses, y a pesar de haber vivido toooda su vida por allí necesitan hacer escapaditas al sol cada año…
Y coincido con virginia, vaya detallazo que os echasen una manita!!!